viernes, 27 de abril de 2012

Renovarse o morir


Los últimos resultados de desempleo mostrados en las estadísticas son los más preocupantes en toda la historia de España. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) "el paro juvenil en España superó el 50% duplicando la media de la Unión Europa de los 27 (22,4%)", hay "17,13 millones de personas sin empleo en la zona euro de las cuales casi 4.800.000 se encuentran en el Estado Español", "el 40% de los españoles contratados trabaja en empleos inferiores a su cualificación", "Sólo se emancipa la mitad de los que cuentan entre 18 y 34 años y, una vez fuera de casa, los padres les siguen apoyando" , y, añade que "más de la mitad de los jóvenes entre 25 y 29 años reciben dinero de sus familias, porcentaje que sube al 80% entre los de 20 a 24 años."
(Datos obtenidos de ELPAIS.COM)

Quizás, estas cifras sean las responsables de que un total de 14.108 españoles se hayan marchado al extranjero en lo que va de año, según la estimación de población del Instituto Nacional de Estadística (INE). Entre ellos, figura un elevado número de médicos, ingenieros, economistas, enfermeros, investigadores, comprendidos entre los 25 y 35 años, los que están protagonizando esta importante oleada migratoria.

Están cansados de contratos temporales y precarios, de ser eternamente becarios, de tener que conformarse con ser mileuristas, de entrevistas frustradas, de ocupar puestos de trabajos muy por debajo de su formación. Cansados de la atmósfera de incertidumbre y de inestabilidad política y económica que se respira constantemente en España, o lo que es más grave aún, cansados de formar parte del "club de los 5,5 millones".




Estos jóvenes, que se han visto seducidos por mejores niveles de vida, salarios más elevados, y condiciones laborales más atractivas, han convertido sus titulaciones en pasaportes para abrirse a nuevas oportunidades, más ofertas de trabajos, y adquirir mayor experiencia en el extranjero.



Muchos son los sociólogos y economistas que están tratando de medir los costes derivados de la incapacidad de España para conservar a su capital humano mas cualificado. Ponerle cifras en términos económicos y estadísticos a esta fuga de talentos no es tarea fácil, pero todos coinciden en que entregar nuestro intelecto más joven y preparado a otros países, traerá consigo elevados costes de carácter administrativo, de desarrollo humano, económico y social.

Sin embargo,los jóvenes podemos presumir de vivir en una era globalizada, multicultural, una era tecnológica, una era con una sociedad plural. En la era de las infraestructuras, de los vuelos lowcost, de tener un abanico de posibilidades al alcance de un click, en la era de INTERNET, en la era 2.0. 


Todo esto está provocando un cambio en la sociedad a un ritmo desenfrenado, posiblemente a una velocidad mayor de la que podamos absorber, pero la sociedad cambia, y nosotros nos vemos obligados a cambiar con ella, sino, no podremos hacer frente a un mercado global y mucho menos competir en él. 

No podemos cobijarnos eternamente en la idea de que toda la culpa recae sobre el gobierno, en las instituciones financieras, en la situación económica, y en las políticas públicas y privadas. Tenemos que empezar a hablar de un cambio de mentalidad. Para algo somos la la generación más preparada de España y con mayor porcentaje de titulados universitarios que nunca . Permitámonos el lujo de apuntar alto, mirar por encima de nuestras posibilidades.  Es hora de exprimir nuestros años de estudios, de reinventarnos, de innovar y emprender.


Ya lo decía Einstein "No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos."































No hay comentarios:

Publicar un comentario